Patrono y Fundador

Nuestro Patrono

Cada 19 de marzo, el santoral indica la celebración del Día de San José, patrono de los trabajadores y en especial de nuestra institución “San José La Salle”, quien representa la figura de entrega al trabajo, al crecimiento de las capacidades y destrezas y también al sentido de honra y dignidad que significa ser una persona productiva para la institución y, por ende, para el país.

Un padre amado, un padre en la ternura, en la obediencia y en la acogida; un padre de valentía creativa, un trabajador, siempre en la sombra: con estas palabras el Papa Francisco describe a san José de una manera tierna y conmovedora. Lo hace en la Carta apostólica Patris corde publicada con motivo del 150 aniversario de la declaración del Esposo de María como Patrono de la Iglesia Católica. En el trasfondo de la Carta apostólica, está la pandemia de Covid-19 que -escribe Francisco- nos ha hecho comprender la importancia de la gente común, de aquellos que, lejos del protagonismo, ejercen la paciencia e infunden esperanza cada día, sembrando la corresponsabilidad. Como san José, "el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta". Y sin embargo, el suyo es "un protagonismo sin igual en la historia de la salvación" 

Nuestro Padre y Fundador

El Fundador del Instituto de los hermanos de las escuelas cristianas, Patrono de los Educadores, Cristianos, era el primogénito de una familia acomodada que vivió en Francia. Juan Bautista De La Salle nació en Reims, recibió la tonsura a la edad de 11 años y fue nombrado canónigo de la Catedral de Reims a los 16. Cuando murieron sus padres tuvo que encargarse de la administración de los bienes de la familia. Pero, terminado sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1678. Dos años más tarde obtuvo el título de doctor en teología.

De La Salle fue el primero quien organizó centros de formación de maestros, escuelas de aprendizaje para delincuentes, escuelas técnicas, escuelas secundarias de idiomas modernos, artes y ciencias. Su obra se extendió rápidamente en Francia y después de su muerte, por todo el mundo. En 1900 fue declarado Santo. En 1950 a causa de su vida y sus escritos inspirados, recibió el título de Santo Patrono de los Educadores Cristianos.

Juan Bautista De La Salle mostró como se debe enseñar y tratar a los niños y jóvenes, como enfrentarse a las deficiencias y debilidades con compasión, como ayudar, curar y fortalecer. Hoy las escuelas Lasallistas existen en 85 países del mundo.

La Celebración Jubilar del tricentenario de la muerte de San Juan Bautista De La Salle, nos invita a vivir a ejemplo de Jesús y cambiar las prioridades que nos sugiere un mundo que ha olvidado su propia vocación a la vida. Es necesario dar pasos firmes, tramo a tramo para llegar al horizonte de priorizar a los más pequeños, a los más necesitados de afecto, de cercanía y de esperanza para cumplir y renovar el legado de convertir más y más a “Escuela” en un “lugar de Salvación”. 

  • Educación para la vida

    La doctrina espiritual de San Juan Bautista de la Salle y los fundamentos de la pedagogía holística y conceptual priman en los agentes educativos al promover el apoyo a los estudiantes con dificultades tanto actitudinales como aptitudinales, buscando así que la persona genere conocimientos y valores que orienten su vida.

  • Calidad y calidez

    El proceso educativo en concordancia con lo dispuesto desde las instancias gubernamentales define y acompaña los pasos de los integrantes de la comunidad educativa desde el instinto hacia el amor, desde el conocimiento sensible hacia la inteligencia y desde el determinismo hacia la libertad.

  • Educación en valores

    La educación lasallista exalta la inteligencia y los valores del hombre; cree en su futuro; promueve la alegría y la vitalidad y favorece el crecimiento y la participación de la comunidad educativa con un espíritu cristiano personalizador.

  • Equidad e inclusión

    La institución lasallista promueve la inclusión educativa sin restricción de género, etnia, condición social, credo y capacidades diferentes.

  • Resolución de conflictos

    El dinamismo del proceso educativo depende de la interacción coordinada de sus elementos y de la capacidad dialogal de sus responsables para construir en comunión y participación una comunidad educativa inclusiva.

  • Educación para el cambio

    En el desempeño de su ministerio educativo los educadores lasallistas disciernen con criterio evangélico de los valores de la cultura local, las aspiraciones profundas de cada ambiente, los signos y llamadas del espíritu; analizan las raíces de la pobreza la injusticia y de la violencia y se evangelizan entre sí, para promover el desarrollo de la sociedad.

  • Corresponsabilidad

    La toma de decisiones es una corresponsabilidad de toda la comunidad educativa en concordancia con la legislación educativa vigente.

  • Integralidad

    Otorga prioridad a la formación integral del estudiante, pues de esta manera se puede contribuir eficazmente a la transformación de la sociedad.

  • Libertad

    La acción concertada y libre de los agentes educativos crea un ambiente institucional propicio y facilitador del éxito del proceso formativo.

  • Educación para la democracia

    Aspira a ser una fuerza viva, capaz de contribuir a la orientación de nuestra sociedad. Se muestra atenta a las necesidades de la sociedad en la que son indispensables muchos cambios para instaurar en ella una mayor justicia y lograr la paz.

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